Escribes "Atención" y a tu cliente le llega "Atención". O peor: el asunto sale lleno de símbolos y parece un correo fraudulento. No has hecho nada mal, y tiene arreglo. Te contamos por qué pasa y dónde mirar.
Qué está pasando en realidad
Un ordenador no guarda letras, guarda números. La tabla que dice qué número es cada letra se llama codificación. Hoy la que usa todo el mundo se llama UTF-8, y sabe escribir acentos, eñes, símbolos del euro y hasta emojis.
El problema aparece cuando quien escribe y quien lee usan tablas distintas. Tú mandas una "ó" en UTF-8, el programa que lo abre la interpreta con una tabla antigua, y en vez de una letra ve dos símbolos raros. De ahí sale ese "ó".
- Un asunto con símbolos raros dispara los filtros de spam. Es un patrón típico del correo fraudulento.
- Quien lo recibe piensa que el correo es falso, o que no cuidas los detalles. Las dos cosas son malas.
- Si pasa en una factura o en un presupuesto, el nombre del cliente sale mal escrito. Eso llega a doler.
La tabla de síntomas
El aspecto exacto del destrozo te dice dónde está el fallo:
| Lo que ves | Qué significa |
|---|---|
Atención, mañana |
El texto va en UTF-8 pero se está leyendo como si fuera de la tabla antigua. Es el caso más común con diferencia. |
Atenci�n con rombos negros |
Al revés: el texto es antiguo y se está leyendo como UTF-8. El programa no sabe qué letra era y pinta el rombo. |
| Solo falla el asunto, el cuerpo va bien | El asunto viaja aparte y con sus propias reglas. Suele ser cosa del programa o del formulario que genera el correo. |
| Falla solo en un destinatario | Entonces no es tuyo: es el programa de correo de esa persona, y ahí no puedes hacer nada. |
Dónde se rompe, por orden de probabilidad
1. Has copiado y pegado desde Word
Es la causa número uno. Word usa comillas curvas, guiones especiales y su propia tabla, y todo eso viaja escondido dentro del pegado.
La solución es pegar sin formato: Ctrl+Shift+V en Windows, Cmd+Shift+V en Mac. O pasar el texto antes por el Bloc de notas, que lo deja limpio.
2. La plantilla del correo no lo declara
Si mandas correos con diseño (una plantilla HTML), esa plantilla tiene que decir en qué tabla está escrita. Se hace con una línea en la cabecera:
<meta charset="UTF-8">
Si esa línea falta, o dice ISO-8859-1 mientras el texto es UTF-8, tienes
el problema garantizado. Es lo primero que miramos cuando nos llega este caso.
3. El formulario de tu web
Cuando alguien rellena un formulario de contacto y te llega el aviso con los acentos rotos, el fallo está en la web, no en tu correo. Suele ser la página que no declara UTF-8, o la base de datos que guarda en una tabla y devuelve en otra.
4. Un programa viejo por el medio
Si el correo lo genera algo antiguo (un ERP, una aplicación a medida de hace años, un script heredado), es muy probable que siga escribiendo con la tabla de los noventa.
Cómo comprobarlo tú en dos minutos
- Mándate el correo a ti mismo, a una dirección de otro proveedor (por ejemplo, de tu dominio a un Gmail).
- Si llega bien ahí y mal al cliente, el problema es del programa de esa persona.
- Si llega mal a los dos sitios, es tuyo, y sigue por el paso 4.
- Escribe el mismo texto a mano, sin pegar nada de ningún sitio, y vuelve a mandarlo. Si ahora llega bien, la culpa era del copiar y pegar.
- Si sigue mal escribiéndolo a mano, el fallo está en la plantilla o en el programa que lo envía, y ahí ya conviene que lo mire alguien.
- No lo arregles quitando los acentos. Escribir "Atencion" para esquivar el problema da peor imagen que el propio problema.
- No cambies la codificación a ciegas en varios sitios a la vez. Si tocas la plantilla, el programa y la base de datos de golpe, puedes acabar con el texto roto dos veces, y eso ya no se recupera solo.
- Deja todo en UTF-8: la web, la plantilla del correo y la base de datos.
- Pega siempre sin formato.
- Prueba con un envío a ti mismo antes de mandarlo a doscientas personas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué en mi ordenador se ve bien y al cliente le llega mal?
Porque tu programa sabe qué tabla usaste y la aplica al mostrarlo. El correo que sale no siempre lleva esa información dentro, así que el programa del destinatario tiene que adivinar. Y adivina mal.
¿Puedo arreglar un correo que ya he enviado?
No. Lo que salió, salió. Si era un envío importante, lo honesto es mandar uno corto pidiendo disculpas y con el texto correcto. Se entiende perfectamente y queda mejor que hacer como que no ha pasado.
Me pasa solo con los emojis
Los emojis necesitan una variante concreta de UTF-8 (la que en las bases de datos se
llama utf8mb4). Si tu sistema usa la versión corta, el emoji se pierde o se
come el resto del texto. Tiene arreglo, pero se toca en la base de datos.
¿Y si el problema está en los nombres de mis contactos?
Es el mismo fallo, pero en la importación. Al subir un archivo de contactos hay que decir en qué codificación está. Si exportas desde Excel, elige CSV UTF-8 y no el CSV a secas, que es el que rompe todos los acentos.
- Email spoofing: la otra razón por la que tus correos parecen sospechosos.
- Buenas prácticas antispam.
- Configurar Gmail para cuentas de correo de tu hosting.
Si tu correo lo llevamos nosotros
Mándanos un correo de los que salen mal, tal cual lo recibe el cliente, y te decimos en qué punto se rompe. Normalmente se arregla en la plantilla o en el programa que envía, y lo dejamos hecho. Tú no tocas nada técnico.
¿Te lo miramos?
Si llevas meses con los acentos rotos y nadie te ha dado una respuesta, reenvíanos uno de esos correos. Te decimos qué pasa y cómo se cierra. Sin compromiso.
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