Nos lo preguntan cada poco: "¿me vendéis una base de datos de correos del sector?". La respuesta corta es no. La larga te interesa más, porque comprar esa lista no solo es ilegal en España: es la forma más rápida de que tus correos dejen de llegar a nadie, incluidos los de tus clientes de verdad.
Por qué no las vendemos
Porque no se puede. Desde que existe el Reglamento General de Protección de Datos, una dirección de correo de una persona es un dato personal, y para escribirle publicidad hace falta que esa persona haya dicho que sí. A ti. No a la empresa que te vendió el archivo.
El consentimiento no se compra ni se transfiere con el fichero. Por eso ninguna lista comprada es legal, por muy "verificada" o "actualizada" que te la vendan.
- Sanciones. Las multas por enviar publicidad sin consentimiento no son simbólicas, y quien responde es quien envía, no quien vendió la lista.
- La denuncia sale gratis. A cualquiera que reciba tu correo le basta un formulario en la web de la Agencia de Protección de Datos.
- Tu dominio en listas negras. Y cuando eso pasa, dejan de llegar todos tus correos: también los presupuestos y las facturas.
- Te cierran la cuenta. Ninguna plataforma de envío seria admite listas compradas. Lo detectan por la tasa de rebotes y cortan.
Y aunque fuera legal, no funcionaría
Esta es la parte que suele convencer más que la legal. Los números de una lista comprada son siempre los mismos:
| Lista comprada | Lista propia | |
|---|---|---|
| Direcciones que ya no existen | Muchísimas. Los archivos que circulan tienen años. | Casi ninguna, si la cuidas. |
| Quejas por spam | Altas desde el primer envío | Testimoniales |
| Trampas antispam | Casi seguro que las hay | No |
| Efecto en tu reputación | La destroza, y cuesta meses recuperarla | La construye |
Esas trampas antispam merecen una explicación. Son direcciones que no pertenecen a nadie y que existen solo para pillar a quien manda correo sin permiso. Nunca se han suscrito a nada, así que si una está en tu lista, es la prueba de que esa lista es comprada o rastreada. Escribir a una sola puede bastar para que te marquen el dominio.
Qué hacer en su lugar
Una lista propia se construye más despacio, pero es tuya y responde:
- Da algo a cambio. Una guía útil, una plantilla, un descuento de bienvenida. Nadie deja su correo por un "suscríbete a nuestra newsletter".
- Pide el sí dos veces. Se llama doble confirmación y te deja la prueba del consentimiento por escrito. Lo contamos en el artículo que enlazamos abajo.
- Aprovecha a quien ya te compra. A tus clientes puedes escribirles sobre productos parecidos a lo que ya te contrataron, siempre con la salida fácil en cada correo.
- Limpia la lista. Quien lleva un año sin abrir nada no es un contacto, es lastre que empeora tus números.
- Pon la baja bien visible. Suena contraintuitivo, pero es mejor una baja que una queja por spam. La baja no te penaliza, la queja sí.
- No compres listas, ni "verificadas", ni "opt-in", ni "de tu sector".
- No rastrees correos de webs, directorios o redes sociales. Es exactamente el mismo problema.
- No importes la agenda entera de tu correo a una herramienta de envíos. Tener el contacto de alguien no es tener su permiso.
- No escondas la baja ni la pongas en gris claro a tamaño 6.
Preguntas frecuentes
¿Y las direcciones de empresa tipo info@ o contacto@?
Ahí la cosa cambia, pero menos de lo que la gente cree. Una dirección genérica de una empresa, que no identifica a una persona concreta, tiene un tratamiento más flexible para comunicaciones entre empresas. Aun así siguen haciendo falta la identificación clara de quién escribe y la posibilidad de oponerse en cada envío. Y si la dirección lleva un nombre y un apellido, es un dato personal y volvemos al principio.
Me han dicho que la lista viene "con consentimiento incluido"
Pide que te enseñen ese consentimiento: la fecha, el texto exacto que aceptó cada persona y dónde lo aceptó. Nunca te lo van a poder dar, porque en ningún sitio esa gente dijo que sí a recibir correos tuyos.
¿Puedo escribir a alguien que me dio su tarjeta en una feria?
Si te la dio para que le contactaras, puedes escribirle sobre eso. Lo que no puedes es meterlo en tu lista de boletines sin preguntarle. Un primer correo personal preguntándole si quiere recibirlos resuelve el asunto y además convierte mucho mejor.
Ya compré una lista. ¿Qué hago ahora?
No la envíes. Si ya has enviado, deja de hacerlo y no vuelvas a usar ese archivo. Después mira si tu dominio ha acabado en alguna lista negra, porque eso sí afecta a tu correo del día a día. Si no sabes cómo comprobarlo, te lo miramos nosotros.
Preferimos decirte que no y explicarte por qué, antes que venderte algo que te va a dejar el dominio quemado y con un problema legal encima. Si al final la opción que más te conviene no es la nuestra, también te lo diremos.
- Qué es el doble opt-in y por qué te conviene, la forma correcta de construir la lista.
- Buenas prácticas antispam.
- Email spoofing: por qué tu dominio necesita permisos de envío bien puestos.
¿Quieres montarlo bien desde el principio?
Te ayudamos a construir tu lista con el consentimiento en regla y a dejar tu dominio preparado para que los envíos lleguen. Sin humo y sin atajos que se paguen luego.
Cuéntanoslo